¿Qué criterios se siguen para legalizar o ilegalizar una droga? – Borja Bandera E35

Explicamos los criterios que se siguen a la hora de decidir si una droga es legal o es ilegal.

Transcripción:
Tenemos drogas legalizadas que, según el ranking de peligrosidad que me enseñaste antes de comenzar el podcast, están en los niveles más altos. Entonces, ¿qué criterios se siguen para legalizar o ilegalizar ciertas drogas? Y viceversa, algunas drogas que todos pensamos que son muy peligrosas, en ese ranking de peligrosidad están más abajo y son ilegales. ¿Por qué no hay una concordancia entre las drogas más peligrosas y las legales, y las menos peligrosas y las ilegales?

Esto se debe a que, aunque en un principio las políticas de drogas se diseñaron con el objetivo de proteger la salud pública, en realidad había muchos otros objetivos, a veces siniestros, detrás de esas políticas. Por ejemplo, en algunos casos había objetivos geopolíticos, como en las Guerras del Opio entre China y Gran Bretaña, donde las políticas de drogas eran una forma de controlar un país o dominar ciertas rutas comerciales.

También había motivos racistas en algunos casos. En Estados Unidos, por ejemplo, las políticas de drogas muchas veces surgieron no por la peligrosidad de la sustancia, sino por qué colectivos las consumían. El opio, muy relacionado con la inmigración asiática; la marihuana, con la inmigración hispanoamericana; y el crack, con la población afroamericana, eran todas sustancias cuyo control estaba más enfocado en los grupos que las consumían que en la protección de la salud pública. Las políticas de drogas, por tanto, también han servido para ejercer mecanismos de control social y geopolítico.

Es cierto que hoy en día las políticas de drogas están mucho más orientadas a la salud pública. Sin embargo, aún arrastran premisas de épocas en las que no era tan claro que ese fuera el objetivo principal. Por ejemplo, la prohibición del alcohol en Estados Unidos durante la Ley Seca de los años 20 fue impulsada por un movimiento puritano que buscaba eliminar ciertos problemas, pero no necesariamente con un enfoque exclusivo en la salud pública. Eventualmente, se levantó la prohibición, mostrando que, aunque la ley seca trató de resolver ciertos problemas, no era una solución efectiva y generó otros problemas como el crimen organizado y la corrupción.

El mercado negro de las drogas, al igual que ocurrió con el alcohol durante la Ley Seca, corrompe el sistema porque grandes sumas de dinero ingresan en la ilegalidad, permitiendo que unos pocos actores se beneficien enormemente y rompan estructuras sociales y políticas. Por ejemplo, en la época de Pablo Escobar en Colombia, él ofreció pagar la deuda externa del país a cambio de mayores beneficios en su negocio. Este tipo de dinero negro es peligroso porque alimenta la corrupción y el crimen.

Si pudiésemos regular las drogas, podríamos beneficiarnos de los ingresos generados a través de un sistema tributario, en lugar de enfrentar los problemas sociales que actualmente provocan las drogas ilegales. Esto también reduciría el gasto en salud pública relacionado con los problemas de drogas, ya que los impuestos de los contribuyentes podrían ser utilizados para tratar y prevenir estos problemas.

En cuanto a la peligrosidad de las sustancias, es importante entender que aunque el consumo de cualquier droga implica riesgos, hay formas de consumo más seguras y menos problemáticas. Por ejemplo, el consumo moderado de alcohol o café, cuando se hace con conocimiento y responsabilidad, puede no causar un daño significativo a la salud. Sin embargo, otras sustancias consideradas peligrosas tienen riesgos asociados que podrían ser manejados de manera más segura si se abordaran de manera más informada.

Vamos a ver la diapositiva que muestra los niveles de peligrosidad y control de diferentes drogas. Esta gráfica, elaborada por el catedrático David Nutt del Imperial College de Londres con un equipo de expertos europeos, organiza las drogas según el daño que producen al individuo y a la sociedad. Podemos observar que las sustancias con un alto consumo, como el alcohol, tienen una gran cantidad de problemas sociales asociados, como peleas, accidentes de tráfico, criminalidad, y malos tratos. Otras sustancias como el crack y la heroína también están en los peldaños más altos en términos de peligrosidad.

En la parte baja de la tabla encontramos sustancias como algunos psicodélicos, como el LSD, que tienen un grado bajo de peligrosidad a nivel fisiológico y cognitivo. Aunque estos psicodélicos tienen sus riesgos psicológicos, están comenzando a ser utilizados en tratamientos muy eficaces para trastornos complejos como la depresión y la ansiedad. La comparación entre la peligrosidad objetiva y el estatus legal de las drogas revela una discrepancia que nos invita a reflexionar sobre la regulación de estas sustancias.

El consumo de cualquier droga legal o ilegal es una actividad de riesgo y está totalmente desaconsejado, pero si decidieses hacerlo: infórmate bien sobre la sustancia, su duración, sus efectos o su dosificación y analiza en servicios de reducción de riesgos como el de Energy Control (España), Kosmicare (Portugal) o Échele Cabeza (Colombia).

Recuerda que la información es poder pero también es salud, porque la ignorancia es lo más peligroso ante cualquier sustancia, así que si quieres apoyar esta información, sigue el canal en redes, comparte los vídeos o suscríbete a la Comunidad Drogopedia para preguntar tus dudas, influir en los temas a tratar y acceder a contenidos exclusivos.
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