Lo que debes saber sobre el cannabis – Borja Bandera E35

¿Qué es el cannabis? ¿Cómo funcionan los cannabinoides? ¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando nos fumamos un porro?

Ver podcast completo aquí.

Transcripción:
Vamos a empezar a hablar de drogas muy famosas y utilizadas, aunque no de todas, ya que eso nos daría para hacer siete episodios, como te he dicho antes. Nos enfocaremos en las más consumidas para que la gente tenga mayor conocimiento sobre lo que está consumiendo, lo que podría decidir consumir, o lo que nunca va a consumir. Todos tenemos un primo, un hermano o conocemos a alguien que podría beneficiarse de esta información. También es importante para que, si alguna vez escuchan sobre el uso terapéutico de estas sustancias, sepan de qué estamos hablando. Es verdad que muchas de las sustancias de las que vamos a hablar tienen usos terapéuticos potenciales; algunas de ellas ya los han tenido en el pasado y otras podrían tenerlos en el futuro.

Comencemos por el cannabis. Otros nombres para el cannabis son marihuana, hachís, porro, canuto, leño, etc. Estas palabras a veces designan formas de consumo, diferentes variantes o subtipos. Es interesante porque mucha gente puede conocer una droga por un nombre pero no por otro, y es útil hacer una desambiguación, aunque a veces sea jerga.

Las moléculas que hay en la planta de cannabis sativa son, fundamentalmente, el THC (tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabidiol). También están los terpenos, que son sustancias mucho más complejas desde el punto de vista farmacológico. Existen otras sustancias que no tienen un efecto tan notorio, pero que también se pueden mencionar como cannabinoides.

Cuando consumimos cannabis, por ejemplo, al fumar un porro, ocurren muchas cosas en nuestro cuerpo. Fundamentalmente, tenemos receptores en el cuerpo llamados receptores CB1 y CB2, distribuidos por todo el cuerpo, siendo el CB1 el que se encuentra principalmente en el sistema nervioso central. Este receptor está relacionado con una serie de cambios funcionales en las neuronas que hacen que, al fumar cannabis, una persona experimente cambios perceptivos importantes. Esto puede incluir alteraciones en la percepción del tiempo, los colores, la música, los sonidos y un aumento en la creatividad, aunque esta última puede ser una sensación subjetiva. No siempre podemos saber si realmente está aumentando la creatividad o si la persona simplemente siente que lo que está haciendo es más creativo. A veces, esto puede estar relacionado con una mayor dificultad para acceder a la memoria, haciendo que ciertas ideas parezcan nuevas cuando ya estaban ahí.

El cannabis tiene la capacidad de interferir con la memoria. De hecho, uno de los problemas asociados con el consumo crónico de cannabis es la dificultad para recordar cosas. Produce un efecto de relajación y ansiolítico, al menos a corto plazo. A largo plazo, puede generar el efecto opuesto y facilitar trastornos de ansiedad. Es uno de los principales motivos por los cuales las personas dejan de fumar cannabis después de mucho tiempo, al empezar a notar que en lugar de tranquilidad, les genera ansiedad.

Esto es bastante común, aunque hay gente que no lo experimenta. El consumo crónico puede volverse menos placentero y está relacionado con la subvariante del cannabis que se consume. Por ejemplo, el cannabis de variedad sativa suele tener más THC y menos CBD. El CBD actúa como un modulador del THC, funcionando como un «antídoto» del THC en algunos casos. El THC puede ser psicótico y generar brotes psicóticos en personas con susceptibilidad previa, mientras que el CBD se considera un antipsicótico y está siendo investigado por su uso en este contexto. Un cannabis con una alta cantidad de THC y baja cantidad de CBD tiende a ser más psicodélico y alucinógeno, mientras que un cannabis de la variedad índica, que tiene mayor cantidad de CBD, tiende a ser más narcótico y relajante.

El CBD ha ganado popularidad por sus potenciales usos medicinales y se vende como suplemento en muchos lugares. En cuanto a consecuencias a largo plazo, algunas personas experimentan anhedonia, o falta de motivación para realizar actividades, que es una característica del llamado síndrome motivacional. Esto está relacionado con cambios en los niveles de dopamina en el cerebro, lo que puede llevar a la adicción a largo plazo, especialmente con un consumo muy recurrente y diario. Un perfil específico es el de la persona que fuma cannabis para dormir, que puede enfrentar dificultades para abandonar el consumo debido a la asociación con el sueño. Dado que el sueño es una función fisiológica crucial, es importante preservarlo.

En resumen, el consumo crónico de cannabis puede llevar a problemas de inestabilidad mental y es una razón válida para controlar ese consumo. Sin embargo, cada persona es libre de hacer lo que considere.

El consumo de cualquier droga legal o ilegal es una actividad de riesgo y está totalmente desaconsejado, pero si decidieses hacerlo: infórmate bien sobre la sustancia, su duración, sus efectos o su dosificación y analiza en servicios de reducción de riesgos como el de Energy Control (España), Kosmicare (Portugal) o Échele Cabeza (Colombia).

Recuerda que la información es poder pero también es salud, porque la ignorancia es lo más peligroso ante cualquier sustancia, así que si quieres apoyar esta información, sigue el canal en redes, comparte los vídeos o suscríbete a la Comunidad Drogopedia para preguntar tus dudas, influir en los temas a tratar y acceder a contenidos exclusivos.
No te pierdas nada formando parte de nuestro canal de Whatsapp o Telegram.

¡Nos vemos!

Desmintiendo mitos del LSD – Trippers #22

La Relación entre el Consumo de Drogas y las Religiones – Uri Sabat

¿Para que se usan las microdósis de LSD? – The Wild Project #264