Mezclar lamotrigina y lorazepam es arriesgado porque el lorazepam potencia la depresión del sistema nervioso central; con la lamotrigina pueden aumentar somnolencia, lentitud psicomotriz y riesgo de caídas, sobre todo si también hay alcohol u otros depresores.
Aunque ambos fármacos puedan usarse bajo prescripción, combinarlos sin control clínico estrecho empeora la seguridad en la conducción, el trabajo en altura y las tareas que requieran alerta.
Efectos cruzados: Somnolencia, disartria y alteración de la memoria inmediata pueden ser más marcadas de lo previsto.
Riesgo de trauma y depresión respiratoria: Con otros depresores la somnolencia profunda favorece aspiración y accidentes.
Señales de alarma: Ante imposibilidad de despertar, respiración lenta o labios azulados debe solicitarse emergencia.
En conjunto, mezclar lamotrigina con lorazepam no es seguro para experimentar sin supervisión médica y puede variar mucho entre personas y dosis. Ante síntomas graves o duda de intoxicación, conviene acudir con urgencia a un servicio de salud.
