Mezclar cocaína y naloxona es arriesgado porque la cocaína eleva el simpático mientras la naloxona no tiene efecto útil sobre la estimulación; si hay consumo opioide oculto en la cocaína, la naloxona puede precipitar síndrome de abstinencia al antagonizar opioides.
Naloxona no «protege» frente a eventos cardiovasculares por cocaína ni debe usarse sin indicación médica.
Efectos cruzados: Taquicardia e hipertensión por cocaína no se corrigen con la naloxona; el cuadro clínico puede ser confuso.
Riesgo de abstinencia opioide: Si coexistía heroína, fentanilo u otros opioides, el antagonismo puede ser brusco y muy desagradable.
Señales de alarma: Ante dolor torácico, convulsiones o agitación extrema debe buscarse urgencia.
En conjunto, mezclar la naloxona con cocaína no es seguro para experimentar sin supervisión médica y puede variar mucho entre personas y dosis. Ante síntomas graves o duda de intoxicación, conviene acudir con urgencia a un servicio de salud.
