El cannabis y la naloxona no tienen sinergia clásica; si hay sedación marcada, debe descartarse consumo de opioides u otros depresores.
El cannabis no justifica por sí solo el uso de naloxona.
Efectos cruzados: Somnolencia o ansiedad por cannabinoides no se revierten con naloxona.
Policonsumo: Opioides ocultos en mercados ilícitos pueden requerir naloxona ante bradipnea.
Señales de alarma: Ante respiración lenta o imposibilidad de despertar debe buscarse emergencia.
En conjunto, la combinación se clasifica como de riesgo bajo en la escala del sitio respecto a interacciones graves habituales, pero mezclar la naloxona con cannabis no deja de tener matices según dosis, contexto y salud individual; ante síntomas inesperados o empeoramiento claro, conviene valoración sanitaria.
