Potenciación de efectos psicoactivos: Las betacarbolinas pueden intensificar los efectos del cannabis, especialmente los relacionados con la percepción, relajación y euforia. Esto podría hacer que el consumidor experimente una sensación más profunda de introspección o efectos visuales leves.
Precaución aunque el nivel sea «riesgo bajo» en la escala: Indica cómo se combinan los efectos (sinergia, disminución o sin sinergia), no que la mezcla sea recomendable. Conviene moderar dosis, evitar policonsumo y vigilar señales de alarma.
Mayor riesgo de ansiedad o paranoia: En algunas personas, el cannabis puede inducir ansiedad o paranoia, y las betacarbolinas podrían amplificar estas emociones al aumentar la actividad serotoninérgica y dopaminérgica.
Náuseas o molestias gastrointestinales: Si las betacarbolinas se consumen en forma de brebaje (como en la ayahuasca), podrían causar malestar estomacal, especialmente en combinación con cannabis, que también puede provocar náuseas en ciertos usuarios.
Efectos cognitivos y de coordinación: Ambos compuestos pueden afectar la memoria y la coordinación motora, lo que podría aumentar el riesgo de accidentes si no se está en un entorno seguro.
