La combinación de alcohol y setas (psilocibina) suele asociarse a menor intensidad psicodélica que la psilocibina sola en muchas experiencias, por depresión del SNC por el alcohol, sin que ello elimine alteración de juicio o estado de ánimo.
En encuestas voluntarias del sitio esta combinación recibe muchos votos positivos; eso refleja experiencias subjetivas habituales, no prueba de que sea segura ni de que el riesgo de complicaciones orgánicas sea bajo. La clasificación describe el tipo de interacción en la escala (sinergia, disminución o sin sinergia), no la popularidad del par.
Precaución aunque el nivel sea «riesgo bajo» en la escala: Ese nivel indica cómo se combinan los efectos (suman, restan o casi no se potencian), no que la mezcla sea recomendable. El mareo, los vómitos y la desinhibición pueden ser mayores que con cada sustancia por separado; no usar alcohol para «controlar» un mal viaje.
Efectos cruzados: Malestar digestivo, ansiedad o experiencia difícil en entornos inseguros.
Riesgo conductual: Desorientación y sedación favorecen traumatismos.
En conjunto, la combinación se clasifica como riesgo bajo con disminución de efectos en la escala del sitio: suele haber menos intensidad psicoactiva que por separado, pero el alcohol sigue aportando sedación, náuseas y desinhibición. Ante trauma, vómitos con somnolencia o confusión marcada, conviene ayuda sanitaria.
